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Tratamiento
TRATAMIENTO DE LAS DOLENCIAS ASOCIADAS AL HTLV-I Y HTLV-II
En estudios clínicos, sin embargo, el AZT no se mostró de valor, cuando fuera administrado en la dosis de 500mg a 1000mg/día, en 5 pacientes estudiados (9). Otro estudio, usando dosis más altas - 2g/día en las primeras cuatro semanas, seguidos de 1g/día por más 20 semanas, mostró mejoría en el puntaje global (EDSS), en 7/10 pacientes involucrados. Sin embargo, 4/5 pacientes con mejoría en la marcha, actuaron regresivamente después de ser suspendida la medicina (10)
Hay referencias limitadas sobre el danazol, el cual parece ofrecer beneficio transitorio clínico a los pacientes tratados (11,12). Con experiencia un poco más amplia, mas, todavía faltan mayores estudios, randomizados y controlados, están el interferon-alfa y los asteroides. El interferon-alfa se mostró efectivo en la inhibición de la replica viral in vitro (13) y en estudios clínicos se nota significante mejoría funcional de los pacientes (14,15), así como una inhibición de la anteriormente aumentada proliferación linfocitária espontánea (16,17), además de baja de la carga viral del HTLV-1 (17), en la mayoría de los pacientes tratados de esta forma.
La dosis, el intervalo de administración y la duración del tratamiento no están bien establecidos, pero, tratamientos con dosis diaria de 3 millones de UI, por 28 días (15), y más largos, 6 millones UI/día en las primeras dos semanas, seguidas de la misma dosis, tres días / semana, alternados, por seis meses (17), parecen tener mayor impacto y mayor sustentación de respuesta clínica y de los marcadores de laboratorio (17). Los corticoesteroides han sido relatados como ventajosos, sobre todo para los pacientes en fase inicial de la instalación de los síntomas, aquellos con histórico de transfusión de sangre, y no procedentes de países tropicales (12,18-23).
La elección de la droga, la dosis y el tiempo de administración no están bien establecidos, sin embargo es sugerido, para los casos con reciente instalación de los síntomas, presentando licuo con padrón inflamatorio, un pulso con metilprednisolona (1g/d IV por 3 a 5 días), seguido por prednisona (1mg/kg/día) por tiempo indeterminado (20,24). Importante aún es evaluar la presencia de coinfecciones, que puedan influir en la evolución y/o compartir opciones de tratamiento. Una situación de destaque es en la coinfección con el virus de la hepatitis C, cuyo tratamiento, cuando es indicado, incluye el uso de interferon-alfa, contemplando así los dos aspectos, no excluyendo abordajes específicas.
Situación semejante es observada en la coinfección con el HIV, donde la mielopatia aparece de modo más frecuente que en la infección exclusiva por el HIV (mielopatia vacuolar), así como en la infección exclusiva por el HTLV-1, con tasa de ataque diez veces superior que la última. El uso de un esquema antirretroviral de alta eficacia (HAART) tiene impacto terapéutico clínico significativo en estos casos, como fue también observado en nuestra experiencia (25,26). Medidas terapéuticas coadyuvantes son de gran importancia, como la fisioterapia y el uso de drogas en el manejo de la espasticidad, donde destacamos el diazepan y el baclofeno. Técnicas auxiliares del funcionamiento esfincteriano, así como medicamentos específicos, como la oxibutina, la propantelina y la imipramina, pueden ayudar en los disturbios miccionales (24).
Los tratamientos deben, con preferencia, ser dirigidos por escalas clínicas que objetiven los resultados, visualizando una adecuación e individualización de la propuesta terapéutica (12). TRATAMIENTO DE LA LEUCEMIA CÉLULAS T DEL ADULTO (ATL) La leucemia / linfoma de células T del adulto (ATL) acomete personas predominantemente en la 5ª década de vida, con tasa de ataque de 2/1000 para los hombres y 0,5/1000 para las mujeres, portadores de la infección por el HTLV-I. Es clasificada en cuatro formas: latente, crónica, linfomatosa y aguda, teniendo alta letalidad en las formas más agresivas, generalmente relacionada a las infecciones respiratorias e hipercalcemia. Los tratamientos de las formas aguda y linfomatosa son constituidos de quimioterapia combinada (CHOP, VEPA o COMLA), con resultados limitados.
Nuevos protocolos terapéuticos son necesarios, con diferencia entre las formas crónica y latente de las formas aguda y linfomatosa (27-30). La uveítis asociada a la infección por el HTLV-I (HU) es la tercera entidad clínica relacionada con la infección por el HTLV-I (31). Tiene aumento de 112/100.000 en Japón, y como tratamiento es propuesto el uso de los corticosteróides tópicos y/o sistémicos. El pronóstico visual es favorable, sin embargo, hay tendencia de recidiva después de la suspensión de las drogas (32,33).
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