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Tratamiento

TRATAMIENTO DE LAS DOLENCIAS ASOCIADAS AL HTLV-I E HTLV-II

La paraparesia espástica tropical (TSP) / mielopatía asociada al HTLV-I (HAM), la leucemia / linfoma de células T del adulto (ATL) y la uveíte asociada al HTLV-1 (HU) son, actualmente, las tres entidades clínicas que, de modo bien establecido, están asociadas a la infección por el HTLV-I. A TSP/HAM es una mielopatia caracterizada por início insidioso, evolución crônica y progresiva, de una paraparesia espástica, acompa ñ ada generalmente por disturbios esfinterianos y disfunción eréctil, pero con grado variable, usualmente leve, en lo que se refiere a los síntomas sensitivos. Es predominante en determinadas regiones, como las islas del Caribe, regiones sub-ecuatoriales africanas, América Latina e islas al sur de Japón, locales de alta prevalecía de esta infección, donde llega a responder por 40% a 60% de las mielopatías de etiología indeterminada (35,36,37,38,39).

Al examen físico, con gran frecuencia, puede ser encontrada una síndrome piramidal deficitaria y de liberación de los miembros inferiores, con expresiva espasticidad. Una hiper-reflexia en los miembros superiores puede estar presente, sin embargo, raramente acompañada de déficit funcional. Las frecuentes quejas referentes a los disturbios esfinterianos pueden ser mas bien caracterizadas y cantificadas por el estudio urodinámico, el cual también se presta para el acompañamiento clínico de respuesta a los posibles tratamientos instituídos (38,39,23,24).

TSP/HAM acomete más a las mujeres (2:1), a partir de los 40 años. El tiempo de incubación es bastante largo, pero, en personas contaminadas por transmisión sanguínea, este período puede ser abreviado para menos de 10 años. La tasa de ataque es baja, en torno de 5.1 a 128/100.000 habitantes, en las regiones endémicas, con riesgo de 1% a 4% en pacientes portadores de la infección por el HTLV-1, en la dependencia de factores genéticos, ambientales y virológicos (39,40). De este modo, es importante enfatizar que la mayoría de los indivíduos portadores de esta infección (98-99%) no desarrollará síntomas relacionados al HTLV-I a lo largo de la vida.

Los criterios de tratamiento son variables, pero los casos asintomáticos no deben ser tratados, considerando la baja posibilidad del desarrollo de dolencia. Así, apenas los pacientes con diagnóstico de entidades clínicas correlatos a la infección por el HTLV-1, deben ser tratados específicamente. TRATAMIENTO DE LA TSP/HAM Una vez configurado el diagnóstico de TSP/HAM, según criterios determinados (34), una abordaje terapéutica debe ser considerada. Varias referencias de estrategias terapéuticas permeabilizan la literatura, usando medicinas de acción antiviral, inmunomodulatoria e inmunosupresora (39). Sin embargo, la mayoría es compuesta de estudios no controlados y casuística poco numerosa, mayormente basados en la hipótesis que la respuesta inmune tiene un papel determinante en la progresión de la dolencia. Los efectos positivos limitados y no duraderos, sin embargo, son puntos de intersección de casi todas las formas de tratamiento, hoy disponibles. Diferentes drogas, con distintas formas de administración, ya fueron probadas. Kataoka y cols (1993) encontraron efecto ventajoso en el uso de vitamina C, en la dosis de 40mg/kg, cinco días por semana, en estudio envolviendo siete pacientes (1).

La pentoxifilina, un derivado de las xantinas, se reveló positiva en aspectos clínicos y sobre la proliferación linfocitária espontánea, debido a su efecto supresor de la expresión del factor de necrosis tumoral (TNF)-alfa, en estudio envolviendo 15 pacientes (2). Otro relato presentó, aún, resultados ventajosos con el uso de la heparina, en 7/10 pacientes estudiados (4).

La fosfomicina, un antibiótico con actividad inmunomodulatoria y la ciclosporina A, mostraron efectos "in vitro" sobre los niveles de citoquinas y sobre la proliferación linfocitaria espontánea, respectivamente, y son sugeridos como drogas potenciales para aplicación clínica en el tratamiento de la TSP/HAM (3,5). El rolipram, un inhibidor de la fosfodiesterasis tipo IV, medicamento originalmente descrito como un agente antidepresivo, por su acción supresora de la producción de TNF-alfa, también fue sugerido como potencial agente terapéutico de la TSP/HAM (6).

La plasmaferesis, con experiencia limitada, también fue probada y presentó mejoría transitoria en 11/18 pacientes tratados con 4 - 6 sesiones en 2 semanas (7). Drogas anti-retrovirales, como la zidovudina (AZT) y la zalcitabina (ddC), inhibieron la replicación del HTLV-1 "in vitro" (8).

 

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