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Epidemiología
INTRODUCCIÓN
Los virus T-linfotrópicos humanos, tipo 1 (HTLV-I) y tipo 2 (HTLV-II), fueron los primeros retrovirus humanos descubiertos (1,2), pertenecen a la subfamilia Oncornavirus de los Retrovirus y pueden transformar linfocitos humanos que pueden auto-sustentarse "in vitro". Ellos son distantemente relacionados a los virus de inmunodeficiencia humano (HIV-1 y HIV-2), que pertenecen a la subfamilia Lentivirus de los Retrovirus, que causan el síndrome de la inmunodeficiencia adquirida (SIDA).
Las infecciones por HTLV-I y HTLV-II son diagnosticadas sorologicamente. La presencia de anticuerpos para HTLV-I o HTLV-II indica que una persona está infectada por el virus. En noviembre de 1988, la Administración de Drogas y Alimentos (FDA) de EUA, recomendó que de toda donación de sangre fuera realizada selección sorológica para el HTLV-I (3). Desde entonces, fueron probadas, en EUA, todas las donaciones de sangre total y sus componentes para detectar anticuerpos anti-HTLV-I. Las pruebas de selección que fueran autorizadas, como también las pruebas adicionales para confirmar la sororeactividad (análisis por "imunoblot" (WB) y radioinmunoprecipitación), no diferencian, confidentemente, los anticuerpos HTLV-I de los del HTLV-II.
Además de eso, las pruebas de selección autorizadas usan antígenos HTLV-I, que varian en la sensibilidad para descubrir anticuerpos de HTLV-II (4,5). Fueron identificados, en EUA, el primer año de selección, aproximadamente 2,000 donadores de sangre voluntarios, infectados por HTLV-I/II-; después del uso de la amplificación en reacción cadena de polimerasis (PCR), se comprobó que la mitad era infectada por el HTLV-I y la otra mitad por el HTLV-II (6). Tales donadores son aconsejados y, permanentemente, impedidos de donar sangre. Como la PCR no está habitualmente disponible, muchos donadores y otras personas fueron sometidas a otros ensayos sorológicos y quedó constatado que estaban infectadas con HTLV-I/II. La inseguridad relativa a la identidad del virus infectante, la epidemiología discrepante y el diagnóstico clínico diferencial de infecciones por HTLV-I HTLV-II, complican el aconsejamiento de personas infectadas por HTLV-I/II.
Hasta hace poco tiempo, la única manera segura para diferenciar HTLV-I de la infección de HTLV-II era por la reacción en cadena de polimerasis (7). En los últimos años, peptídeos y proteínas recombinantes fueron desarrollados para uso en ensayos sorológicos que pueden, más fácilmente, diferenciar los anticuerpos de HTLV-I de los de HTLV-II (8,9).
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